Mauricio
Kristin Sutton

Una Invitación que lo Cambia Todo

“Casi pierdo la vida. Una noche estaba trabajando en mi computadora, y lo siguiente que supe fue que me desperté boca abajo en mi teclado. El estrés de mi vida literalmente me estaba matando.” Conmocionada y completamente atraída por su historia, me senté y escuché atentamente a Mauricio Berrios, nuestro Director de Administración y Finanzas, contar la historia de cómo era su vida antes de trabajar en Amigos.
Mauricio es una presencia tranquila, pero no obstante una potencia en nuestra organización. Lo conocimos por primera vez hace más de diez años, cuando contratamos a su muy respetada firma para auditar nuestras operaciones en Nicaragua. Su experiencia y atención al detalle fue incomparable. Después de que contratamos a su empresa para que hiciera nuestra auditoría anual durante algunos años, John Bland le presentó una oferta directa: “Ven a trabajar para nosotros”.
Mauricio sonríe pero todavía parece sorprendido al recordar el momento. “No podía creerlo, y antes de que pudiera evitar que las palabras salieran de mi boca, dije ‘ok’. Me subí a mi auto para hacer el viaje de 40 minutos de regreso a León y estuve en estado de shock todo el camino. Ahora, miro hacia atrás y sé que fue Dios obrando en mi vida”.
Continúa explicando el estilo de vida poco saludable que vivió como dueño de un negocio exitoso, casi sin dormir y completamente consumido por hacer crecer su negocio. Recuerda el pesar que sintió por no estar presente con su esposa e hijos. “No sabía cómo dejar de trabajar, cómo reducir la velocidad, cómo cambiar. Esa conversación con John fue una oportunidad que Dios puso delante de mí.”

La invitación para unirse al equipo de Amigos fue inesperada, pero ahora que puede mirar hacia atrás, era todo lo que tanto Mauricio necesitaba… y Amigos lo necesitaba también. Me encanta escuchar a Mauricio hablar de cómo ha cambiado. Probablemente me ha dicho diez veces a lo largo de los años que nunca tuvo que lavar su propio plato antes de trabajar en Amigos. La clase alta de Nicaragua típicamente emplea “ayuda” para encargarse de cocinar, limpiar y otras tareas. Él cuenta la historia de almorzar en nuestro comedor en su primera semana de trabajo y darse cuenta de la expectativa de que cada empleado llevaría su propio plato para lavar en el área del fregadero al aire libre. Fue un momento de humildad para él, pero me encanta el orgullo en su voz mientras comparte tan libremente cómo cambió su corazón.

Amigos es mejor gracias a Mauricio. Los sistemas y procesos de nuestras operaciones, nuestro alto compromiso con la transparencia, nuestra relación positiva con otras instituciones locales, es gracias a él. Sin embargo, la mejor parte es la historia de transformación que continúa ocurriendo dentro del hombre que lo dirige todo. “Me encanta servir ahora, y eso es gracias a Amigos”.
Me encanta la historia de Mauricio porque me recuerda que todos estamos en un viaje de transformación. Él y el resto de nuestro equipo se presentan al trabajar todos los días aplanando el camino para que otros experimenten cambios en sus vidas, pero la belleza de nuestra realidad es que todos estamos siendo cambiados en el proceso.

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